Junquera Arquitectos proyecta el nuevo Colegio Estudio Conde de Orgaz en Madrid siguiendo las directrices del modelo pedagógico de la Institución Libre de Enseñanza de la que es heredero, y que da mucha importancia a los espacios exteriores e intermedios –terrazas y porches– como lugares fundamentales de relación y extensión de la actividad formativa que se genera en las aulas, concebidas como espacios flexibles, proponiendo los arquitectos para este fin, un sistema modular y sostenible de construcción industrializada, optimizando costes y tiempos de ejecución.

Fotografía: Lucía Gorostegui
El texto que a continuación aparece en azul procede de una conversación en torno al proyecto entre Jerónimo Junquera García Del Diestro y Ana Junquera González-Bueno, de Junquera Arquitectos, con Berta Blasco y José María Marzo, de Tectónica.
Tectónica: El planteamiento de una nueva sede para el Colegio Estudio en Madrid es muy arriesgada, por lo que supone la institución y la propia arquitectura del colegio de Fernando Higueras, así que, para empezar, hay una pregunta obligada, ¿sois los dos antiguos alumnos del Colegio Estudio?
Ana Junquera: Sí, los dos.
Jerónimo Junquera: Y yo soy el artífice de que ese colegio haya perdurado. Os lo cuento muy rápidamente: una de las tres señoras que milagrosamente fundaron este colegio durante el franquismo, era la hermana de mi madre, y cuando ya tenían noventa años se plantearon que hacer con el colegio y tras unos años, en los que una de ellas falleció, mi tía se puso en contacto conmigo para que la ayudara y propuse hacer una fundación.

Plano de situación.
T: ¿En qué año era esto?
JJ: Como de 95 al 2000. Además, Tanis (Estanislao Pérez-Pita) murió en 1999 y me quedé con todo el estudio, así que fue una época complicada. Al final se hizo un patronato, que presidía yo, aunque ya me he retirado y Néstor Ojero sigue en mi representación. Así que por todo esto, y por haber sido alumno, sé mucho del colegio.
T: Nos situamos, entonces, en una nueva etapa del colegio Estudio que se plantea crecer en el noreste de Madrid y compra una parcela.
AJ: Cuando nos hicieron el encargo, lo primero que vimos fue que el solar era realmente endiablado por muchas razones. La primera era que es una parcela para una o dos viviendas unifamiliares, de dimensiones reducidísimas para los requisitos que teníamos: un colegio de una línea, que significa una clase por cada curso de infantil, primaria y secundaria.
JJ: La parcela está muy bien situada y no se vendía porque es un disparate de solar; un residuo de todo el perímetro, con una topografía muy complicada y una entrada que parece la trompa de un elefante. Un residuo urbanístico.

Vista aérea con el estado de la parcela antes del comIenzo de las obras.
AJ: Teníamos, por un lado, una presencia impactante de todas las viviendas colindantes, y, por otro lado, un acceso muy estrecho, que, aunque luego se ensanchaba condicionaba todo el proceso constructivo. La mayor dificultad fue integrar el colegio en la parcela siguiendo la línea del Colegio Estudio de Higueras. Una de las cosas maravillosas de su obra es la diversidad de espacios exteriores e intermedios: el jardín, los porches y la transición interior-exterior. Al final, esa articulación de alas con distintas orientaciones crea una riqueza espacial que favorece enormemente la experiencia del niño.

Plan general de la propuesta.

Fotografía: Lucía Gorostegui

Planta baja. Ver PDF
JJ: El reto, que es igual en este caso que en una vivienda unifamiliar en mitad de un bosque, es cómo te relacionas con el espacio que tú creas y con el espacio que te rodea. Tal y como comentaba Ana, el espacio intermedio, el de relación, que el edifico de Higueras está lleno de espacios intermedios: pequeños patios, las terrazas que hacen de alero a las que se sale entre clase y clase, es clave, pero aquí también había otro tema. Este solar, que era de vivienda unifamiliar, era realmente un agujero y la cuestión era resolver cómo me relaciono con lo que me rodea y cómo establecer la relación entre los vecinos de los chalets y el edificio de un colegio.

Estrategias de proyecto. Sección transversal. Ver PDF
AJ: Encontramos que la mejor solución era hundir el edificio. De esta manera, al salir al espacio central de la pista deportiva, se ven apenas las cubiertas de las viviendas contiguas y la sensación es que te abrazan los volúmenes de la biblioteca con el porche que tiene debajo, e infantil, y se disfruta de un espacio soleado orientado a sur.

Fotografía: Lucía Gorostegui

Fotografía: Lucía Gorostegui

Fotografía: Lucía Gorostegui. Fachada norte
JJ: Y luego, también resolvimos la relación con los vecinos hacia el norte con una fachada prácticamente opaca, con unos brise-soleils protegiendo las vistas hacia fuera y de afuera hacia el colegio, separando la construcción con un patio inglés y proponiendo el parking, que exigía la ordenanza, como un sitio de juegos protegido, tanto para la lluvia, como frente al calor del verano.

Fotografía: Lucía Gorostegui. fachada norte. Aparcamiento y patio inglés.

Planta sótano. Ver PDF
En el espacio inicialmente destinado a aparcamiento también se ha dejado una jardinera continua para plantar y crear un jardín vertical. Como no se necesita aparcamiento para el día a día del colegio, se utiliza este espacio como zona de juego y ejercicio, a cubierto en invierno, y en verano, es delicioso con una ventilación natural cruzada que se forma al pasar el aire a través de las rejillas colocadas bajo los bancos situados frente a la pista deportiva.

Fotografía: Lucía Gorostegui
AJ: Evidentemente, hay una serie de intenciones que también vienen dadas porque la edificabilidad era la que era, dado que la parcela era para una vivienda unifamiliar. Hay muchos de estos espacios –pasillos, porches, terraza– que se han estudiado para conseguir la máxima utilidad y que no computara edificabilidad.
T: Sí, imaginamos que, si hubiera habido edificabilidad, en planta primera también habría habido una terraza pisable.
AJ: Claro. Lo que hemos hecho ha sido poner una estructura y colocado un Tramex, que hace como de control solar y filtro de luz hacia los pasillos de planta baja, pero podría ser el mismo esquema que en planta baja. A nosotros nos hubiera gustado mucho más que este pasillo fuera como los del Colegio Estudio original, que son unos pasillos generosos donde realmente hay mucha actividad, que de alguna manera lo hemos conseguido ampliándolo con el exterior.

Fotografía: Lucía Gorostegui
T: La construcción del edificio se ha planteado de forma completamente industrializada, pero sabemos que habéis tenido problemas.
AJ: Sí, el proyecto, por necesidades de la propiedad de realizar la obra en muy poco tiempo, se diseña para que fuera prefabricado, y así, mientras se hacía toda la construcción bajo rasante, se empezaran a fabricar los módulos en 3D en una fábrica.
JJ: Aquí hay una reflexión importante sobre qué pasa cuando diseñas un proceso industrializado y te falla. El gran riesgo de la industrialización, desde los soviéticos en los años veinte, es si falla la fábrica. Que es lo que nos pasó. El colegio se pensó con una industrialización radical, 3D, llega ya con todos los acabados y detalles, pero un impago de otra obra hizo que la empresa quebrara con nuestra obra iniciada. ¿Qué haces? La enseñanza de esta experiencia es diseñar para un proceso industrializado, pero que sirva también si no es industrializado.

Fotografía: Lucía Gorostegui
AJ: Yo creo que lo importante es buscar una sistematización que te permita la construcción, sea esta industrializada o no. El problema que hay en la industrialización es que te tienes que casar desde el día uno con el industrial. Entonces, por un lado, si eres promotora o eres arquitecto, pero sobre todo promotora, tienes que conseguir cerrar acuerdos, costes, etcétera para que todo ello funcione. Pero, claro, ya estás comprometido con ese proveedor antes de empezar el proyecto. Si es verdad que ahora estamos más acostumbrados a empezar proyectos de la mano de las constructoras, de forma que te acercas más a la obra real y al industrial. Eso por un lado es bueno, pero es importante que, si falla, tengas alternativas.

Fotografía: Lucía Gorostegui

Planta primera. Ver PDF
El colegio estaba modulado para que cada dos aulas fueran tres módulos 3D. Lo positivo fue que, por lo menos, conseguimos que nos llegara toda la estructura. Los módulos de infantil fueron los primeros, y vinieron más terminados, y en los últimos ya sólo llegó el esqueleto.
JJ: La empresa ya había quebrado, pero como los habían fabricado, conseguimos que nos dejaran sacar esos esqueletos y por lo menos tener la estructura.

Fotografía: Junquera Arquitectos
T: ¿El cambio del sistema industrializado en 3D inicial y la construcción final, implicó luego cambiar las soluciones de fachada, de pavimentos…, que habíais definido?
AJ: No, no hizo falta. Seguimos utilizando los mismos detalles constructivos, y las mismas soluciones.
AJ: Otro problema que tuvimos es que nos aseguraron que no había ninguna dificultad a la hora de levantar y colocar los módulos, para lo que había que utilizar una grúa tremenda, pero con el acceso que teníamos, se pasaba, con el brazo de la grúa, por encima de la cancha de tenis del vecino. Tuvimos nuestros más y nuestros menos con ellos.
T: Habría que dedicar un artículo así sobre cómo organizar la obra, como todo lo que es el movimiento de la máquina, de los camiones.
JJ: En las obras, según veo cómo tiene organizado el trabajo el encargado, sé si esa obra va a ir bien o se va a complicar. Es un trabajo importantísimo que exige tener muy buena cabeza. Debería haber una escuela universitaria de encargados de obra que se dediquen a la logística y al orden de la obra, no a los números.

Planta segunda. Ver PDF
T: Y ya en la obra, ¿los módulos se sueldan entre sí?
AJ: Sí. Se sueldan y luego arriba hay unas piezas que van machihembrado los módulos uno encima de otro.
JJ: Son piezas sofisticadas. La empresa se dedicaba a hacer, muy bien, vivienda unifamiliar prefabricada, pero vendieron a una constructora y ahí se complicó el tema.

Fotografía: Junquera Arquitectos
T: Y hay una estructura de acero complementaria a la construcción con módulos. ¿no?
AJ: Claro, porque las terrazas ya no eran parte del módulo. Se hicieron después. Tenía una estructura adosada con los trámex, apoyados sobre unos plafones que eran los que nos servían de brise soleil.
JJ: En la cara sur, el alero es clave, que está inventado en la arquitectura mediterránea desde siempre. Da una luz interior magnífica. Es un lujo. Vivimos en torno al paralelo 40°, y funciona igual para una casa unifamiliar que para un barrio o una ciudad.
AJ: dimos mucha importancia a los espacios intermedios y, especialmente, a la transparencia de las aulas hacia el pasillo y hacia el exterior. Pensábamos que tal vez prefirieran las aulas más cerradas para que no se despisten los niños, pero lo hablamos con los profesores y nos dijeron que cuanto más transparentes las aulas, mejor. La relación del espacio, cómo se percibe el exterior desde la propia aula, me parece un acierto.

Fotografía: Lucía Gorostegui
T: A nivel de climatización, ¿hay aire acondicionado o es solo ventilación?
AJ: Es solo ventilación. Tiene suelo radiante refrigerante, pero sí se utiliza parte de la ventilación para atemperar en determinados momentos. Utilizamos la sección de los falsos techos para meter la impulsión por rejillas que se sitúan sobre la pared que da al pasillo orientado al sur, y hacer el retorno por plenum junto a la fachada norte.

Fotografía: Lucía Gorostegui
T: En vuestras obras, se repite la cubierta ventilada, que en nuestra latitud es muy importante, ¿Cómo está resuelta en el colegio?
AJ: Sí queríamos tener una cubierta ventilada y en vez de poner el panel sándwich y un acabado, lo que hicimos fue colocar el panel fotovoltaico como elemento de protección y ventilación, al crear esa cámara de aire sobre el sándwich.

Fotografía: Lucía Gorostegui
T: Parece la propia terminación de la cubierta.
JJ: Es un recurso que se debería instalar en todos los edificios públicos, incluso en la Biblioteca Nacional. Solo hay que instalarlo bien. En un país con nuestra radiación solar, el patrimonio público debe ser ejemplarizante, demostrando que no se desperdicia un metro cuadrado de captación solar.
T: Además tiene la ventaja de ser un brise soleil, que protege y ventila la cubierta.
AJ: En la cubierta también se ha colocado una de las máquinas, protegidas para que no sean visibles, y debajo de la biblioteca, en el sótano, están las salas de máquinas, con los depósitos, etcétera.

Fotografía: Junquera Arquitectos

Fotografía: Lucía Gorostegui
T: En el proyecto planteáis una idea muy bonita que era una huerta en la cubierta de la zona infantil.
AJ: La tiene y ya está dando sus frutos. La usan mucho.
T: Aunque hay poco espacio para ello, ¿planteasteis alguna solución de jardinería?
AJ: Hicimos un proyecto, pero no pudimos desarrollarlo por el movimiento de maquinaria. Lo que pudimos hacer fue, antes de terminar toda la urbanización, plantar una línea de árboles a norte, que servían como barrera visual, y otra plantación de árboles más pequeños junto a la zona de deporte, pensando en hacer la jardinería a posteriori, que ya se resuelve entrando con una carretilla. Por ejemplo, la sala de música que está debajo del porche tiene un ventanal que da a un jardín más privado que todavía no hemos podido completar.

Fotografía: Lucía Gorostegui
Una situación parecida ocurre en la biblioteca, que se abre puntualmente al exterior con unas ventanas que parecen un cuadro: al fondo se ve una trepadora que pertenece a la propiedad vecina.

Fotografía: Lucía Gorostegui

Fotografía: Lucía Gorostegui
Autoría: Junquera Arquitectos
Localización: Madrid
Colaboradores: Autores Proyecto y Dirección de obra: Jerónimo Junquera García del Diestro, Jerónimo Junquera González-Bueno, Mireia Muntaner Gil, Ana Junquera González-Bueno; Director de proyecto: Elena Pascual y Zina Petrikova (arquitectos); Colaboradores Junquera Arquitectos: Joaquín Martínez, Pedro Luis de la Cuerda y María Hevilla; Estructuras: Mecanismo Ingeniería SL; Instalaciones: Úrculo Ingenieros SL; Estudio Acústico: Margarida Acústica SL; Arquitecto Técnico: María Lamela y Francisco Navarro.
Fotografías: Lucía Gorostegui
Promotor: Fundación Estudio
Empresa constructora: Bauen (Fase I) / Lucas Adsuar (Fase II)
Empresas destacadas:
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Publicado: Feb 2, 2026