La rehabilitación y ampliación llevada a cabo por Atelier 229 y Dethier Architecture con Ney&Partners + Arcadis, de la Torre Brunfaut, en el barrio de Molenbeek de Bruselas, plantea una intervención radical sobre una torre de vivienda social de los años sesenta construida originalmente originalmente bajo parámetros constructivos muy precarios. Frente a una demolición total o una simple actualización energética, el proyecto propone conservar el esqueleto existente, duplicar la superficie útil y añadir cinco nuevas plantas mediante un sistema híbrido que combina nuevas estructuras metálicas, forjados ligeros de CLT y fachadas prefabricadas de madera. La operación, así planteada, transforma completamente las condiciones espaciales, técnicas y sociales del edificio sin aumentar su ocupación sobre el suelo urbano.

Fotografía: Serge Brison
El texto que a continuación aparece en azul procede de una conversación en torno al proyecto entre Jaime Eizaguirre y Renaud Van Espen de Atelier 229, y Berta Blasco y José María Marzo de Tectónica, y Diana Maján.
Tectónica: Este es un encargo municipal, ¿fue un concurso a nivel nacional? ¿internacional?
A229: Es un concurso a nivel internacional. El cliente es una sociedad pública de vivienda social vinculada a la región de Bruselas, algo parecido a una empresa municipal de vivienda. Primero hubo un estudio previo realizado por Lacaton & Vassal para ver qué se podía hacer en esa torre, pues era muy problemática, y analizar la viabilidad de distintas estrategias. A partir de ahí se redactaron los pliegos y se convocó el concurso. Nosotros nos presentamos junto a Dethier Architecture. Había varios equipos internacionales y asociaciones entre estudios locales y extranjeros.

Fotografía: Serge Brison
Tectónica: ¿Por qué has dicho que la torre era problemática?
A229: Habían hecho estudios que demostraban que, en caso de incendio, dependiendo de dónde empezase, había diecisiete minutos para evacuar una torre de dieciséis plantas. Las escaleras eran de caracol metálicas, mínúsculas, abiertas completamente de arriba abajo. Todo estaba hecho con la mínima expresión constructiva.

Fotografía: d´Acier Stahl-Steel nº6 junio 1967 p 272
Construida en 1965, la Torre Brunfaut formaba parte de una generación de torres racionalistas levantadas rápidamente para responder a la urgencia habitacional del periodo de posguerra. La estructura metálica ligera, las fachadas mínimas y la extrema economía material definían un modelo constructivo basado en la rapidez y el bajo coste.
Sin embargo, décadas después, el edificio acumulaba prácticamente todas las patologías posibles: problemas graves de incendio, aislamiento inexistente, puentes térmicos, vibraciones estructurales por viento, circulación vertical insuficiente y una envolvente realizada mediante paneles ligeros con amianto.

Fotografía: François Lichtlé
La torre se sitúa en Molenbeek, junto al canal de Bruselas, en un entorno históricamente muy densificado y atravesado por infraestructuras metropolitanas. El proyecto parte precisamente de esa condición urbana: intervenir sobre el edificio sin agravar la ocupación del espacio público disponible.

Vista aérea entorno
Tectónica: ¿La torre estaba sin inquilinos?
A229: No, seguía ocupada. Al inicio se planteó incluso la posibilidad de intervenir con habitantes dentro, pero rápidamente entendimos que aquí la situación era muy distinta a otros ejemplos de rehabilitación en vivienda social. En muchos proyectos basta con trabajar la fachada o añadir una extensión sobre una estructura de hormigón que todavía funciona correctamente. Aquí no era el caso. Nada cumplía realmente con las condiciones necesarias.
Había que rehacer completamente la torre: aislarla, incorporar espacio para instalaciones, responder a las exigencias de incendios, ampliar escaleras y ascensores, mejorar toda la infraestructura técnica.
Al mismo tiempo, el encargo pedía mantener el mismo número de viviendas, pero con superficies mayores y más diversidad tipológica, llegando hasta apartamentos de cinco habitaciones. También había que incorporar espacios exteriores, porque la torre original no tenía terrazas ni balcones. Todo eso hacía que, al final, la superficie prácticamente se duplicase.

Transformación de la Torre. Elevación en altura y ampliación horizontal. Ver PDF
A229: No veíamos viable añadir otro edificio al lado porque el espacio público ya estaba muy colmatado. La cuestión no era aumentar un poco la superficie, sino prácticamente duplicarla. Por eso decidimos ensanchar la torre y crecer hacia arriba.
La estrategia urbana consiste así en ensanchar la torre sobre sus lados largos y añadir cinco nuevas plantas superiores mediante una gran estructura-puente. Esta operación permite liberar la planta baja, recuperar permeabilidad visual y devolver a la torre una condición de hito urbano reconocible dentro del paisaje del canal.
La planta baja, anteriormente residual y cerrada, pasa a convertirse en un espacio común transparente y permeable, incorporando salas polivalentes, espacios comunitarios y áreas para bicicletas. El proyecto plantea así una inversión completa de la relación entre edificio y ciudad.

Estrategia ampliación. Ver PDF
Tectónica: La estrategia estructural parece casi la de una prótesis añadida a la torre existente. ¿Cómo funciona exactamente?
A229: La lógica era volver prácticamente al estado inicial de la torre, a su esqueleto estructural. Conservamos la estructura metálica existente y añadimos unas nuevas estructuras laterales, como unas “muletas”, apoyadas sobre nuevas cimentaciones independientes. A partir de ahí construimos una planta puente con grandes cerchas que permiten añadir nuevos niveles y, al mismo tiempo, absorber parte de las cargas de la torre existente. En cierto modo, parte del edificio original pasa a quedar colgado de esta nueva estructura.

Fotografía: François Lichtlé
La intervención parte de una constatación: tanto la estructura metálica original como las cimentaciones habían alcanzado prácticamente su límite resistente. La ampliación no podía entenderse como una simple sobrecarga añadida sobre el edificio existente, sino como un nuevo sistema estructural parcialmente autónomo capaz de redistribuir esfuerzos y descargar la torre original.
La operación introduce nuevas cimentaciones laterales y una gran planta puente estructural situada en la coronación del edificio original. En este nivel aparecen grandes cerchas metálicas que transfieren las cargas de los nuevos niveles superiores hacia las nuevas estructuras añadidas.

Comparativa edificio original y nueva propuesta de ampliación y transformación. Ver PDF

Fotografía: François Lichtlé
Tectónica: Y el núcleo central, ¿también forma parte de esta nueva estructura?
A229: Sí. Los dos nuevos núcleos son de hormigón. La torre original no tenía realmente núcleos estructurales de hormigón, solo unos pequeños núcleos vinculados a los ascensores que no cumplían una función resistente comparable. Hubo que ejecutar nuevas cimentaciones para incorporar esos núcleos, y parte de las grandes cerchas del nivel puente termina descargando también sobre ellos.
El resultado es una estructura híbrida donde la torre existente deja de trabajar como un sistema autónomo para integrarse dentro de una nueva lógica resistente compuesta por estructuras metálicas añadidas, nuevos núcleos de hormigón y cerchas de transferencia capaces de soportar tanto las nuevas cargas como parte de las existentes.

Fotografía: François Lichtlé
Tectónica: La incorporación de madera parece fundamental para hacer viable estructuralmente la ampliación. ¿Cómo se desarrolla ese sistema de forjados?
A229: Toda la estructura de ampliación es metálica -pilares, cerchas y extensiones laterales-, pero los nuevos forjados son de CLT porque necesitábamos limitar al máximo las cargas sobre el edificio existente. El verdadero condicionante seguían siendo las cimentaciones, que ya habían alcanzado prácticamente su capacidad límite

Fotografía: François Lichtlé
La torre original utilizaba un sistema extremadamente ligero: pequeñas viguetas metálicas y una simple chapa ondulada colaborante, rematada con 2 cm de corcho y linóleo. Había un falso techo. Las prestaciones eran mínimas, tanto acústica como estructuralmente, y las vigas metálicas ni siquiera disponían de protección frente al fuego. A eso se sumaba un problema importante de altura: aunque entre plantas había 2,78 metros, la altura útil real apenas alcanzaba los 2,36 metros.

Propuesta nueva estructura forjados CLT. Ver PDF

Fotografía: François Lichtlé
La nueva solución sustituye las viguetas intermedias por paneles de CLT que trabajan directamente entre las vigas existentes. Los paneles se encastran parcialmente dentro del perfil metálico mediante un mecanizado a media madera en los laterales del panel que permite optimizar al máximo la altura libre y liberar espacio suficiente para el paso de instalaciones.

Nuevo forjado de CLT con leyenda. Ver PDF para Suscriptores con plan Premium.
A229: Los forjados de CLT de 16 cm, están colocados a media altura dentro de las vigas existentes. Solo apoyan directamente 5 cm. Ese encastre nos permite ganar altura libre bajo las vigas y dejar espacio suficiente para el paso de instalaciones.
La utilización del CLT no responde únicamente a criterios de ligereza. Al trabajar solidariamente con la estructura metálica existente, los nuevos forjados asumen también funciones de estabilización horizontal que anteriormente resolvían cruces metálicas de arriostramiento.
La torre tenía unas cruces de San Andrés en el plano de los forjados que pudimos eliminar porque la propia madera, al quedar encastrada dentro de las vigas, ya impedía las deformaciones horizontales producidas por el viento.

Fotografía: François Lichtlé
Tectónica: La combinación entre estructura metálica existente y nuevos forjados de madera debía plantear muchas exigencias frente al fuego. ¿Cómo resolvéis esa cuestión?
A229: Todas las vigas y pilares metálicos están protegidos con paneles de silicato de calcio. Era importante evitar soluciones basadas en pintura intumescente porque requieren revisiones constantes y mantenimiento continuo. En una torre de vivienda social en alquiler eso era inviable: cualquier golpe obliga a reparar la protección. Con los paneles conseguimos una solución mucho más robusta y duradera.
Mientras la estructura metálica queda completamente protegida, la madera de los nuevos forjados permanece visible en el intradós de las viviendas. La decisión no responde únicamente a una cuestión estética, sino también a la voluntad de hacer legible la propia lógica constructiva de la rehabilitación.

Fotografía: François Lichtlé
A229: En este tipo de viviendas el acabado habitual del suelo es linóleo, porque requiere muy poco mantenimiento. Pero queríamos que la madera quedase visible en la cara inferior del forjado para explicar cómo se había construido esta transformación. Los bomberos en Bélgica son extremadamente estrictos y nos costó bastante conseguirlo.
La estrategia acústica se desarrolló junto al CSTC —actual Buildwise, el Instituto Belga de la Construcción— mediante un sistema multicapa basado en el principio masa-resorte-masa. Sobre los paneles de CLT se dispone un suelo flotante apoyado sobre pequeños bloques de caucho que desacoplan las distintas capas del forjado.

Fotografía: François Lichtlé

Planta de replanteo y colocación de los apoyos elastoméricos y los perfiles de apoyo.
Tectónica: ¿Cómo es la disposición de esos bloques y capas?
A229: Son pequeños bloques de caucho combinados con perfiles partidos que funcionan como rastreles flotantes. Encima colocamos varias capas de placas, combinando fibrocemento y yeso reforzado con fibras, porque necesitábamos incorporar masa al sistema. Entre ambas capas dejamos lana mineral para evitar resonancias. Todo el conjunto trabaja simultáneamente para acústica e incendio.
Tectónica: En la memoria comentáis que el forjado está sobredimensionado frente al fuego.
A229: Sí. El comportamiento frente al fuego condiciona incluso el espesor de los paneles de CLT. Parte del espesor funciona como capa sacrificable capaz de carbonizarse sin comprometer la estabilidad estructural. Además, tuvimos que incorporar sprinklers en toda la torre. La normativa belga permitió cierta flexibilidad por tratarse de una rehabilitación, pero a la vez fue muy exigente porque prácticamente no existen precedentes de torres residenciales con madera. Gracias a los sprinklers pudimos reducir la resistencia exigida de dos horas a noventa minutos. Eso significaba reducir cuatro centímetros de espesor en los forjados y, por tanto, disminuir también el peso total sobre la estructura existente. Todo consistía en encontrar el equilibrio justo entre fuego, peso, acústica y altura disponible.

Fotografía: François Lichtlé
Tectónica: La fachada se compone de paneles montados en seco ¿no?
A229: Sí. La fachada está formada por paneles ligeros prefabricados de madera con aislamiento incorporado. Los módulos llegaban completamente montados desde fábrica, con unos veintitrés centímetros de aislamiento, en piezas de dos plantas de altura y 3,60 metros de ancho. Las ventanas se colocaban después. Desde el interior añadimos además una segunda piel técnica con placas de yeso laminado Gyproc para resolver instalaciones.
Toda la envolvente responde a una lógica de construcción seca e industrializada destinada a reducir tiempos de montaje y minimizar riesgos durante la obra. La fachada exterior se ejecuta mediante paneles ligeros de aluminio composite colocados posteriormente desde el exterior.

Sección hueco fachada con leyenda. Ver PDF para Suscriptores con plan Premium.

Fotografía: François Lichtlé

Sección constructiva horizontal fachada. Ver PDF para Suscriptores con plan Premium.

Fotografía: François Lichtlé
El revestimiento exterior terminó siendo de paneles de aluminio composite. Inicialmente trabajábamos con otra solución, pero durante el proceso se modificó por cuestiones económicas. El hecho de colocar la última capa desde el exterior era importante para reducir riesgos de caída durante la obra.
Tectónica: Eso permitía prácticamente evitar andamios.
A229: Exacto. Solo utilizamos andamios móviles puntualmente para la última capa de fachada, pero lo mínimo posible.

Fotografía: François Lichtlé

Tipologías de plantas. Usos y ditribuciones. Ver PDF
Tectónica: Más allá de la complejidad estructural, el proyecto reorganiza completamente el sistema de viviendas. ¿Cómo se trabaja esa nueva diversidad tipológica dentro de una torre tan rígida?
A229: En una torre, toda la superposición de núcleos e instalaciones tiene que ser extremadamente precisa. Pero al mismo tiempo el encargo pedía introducir una diversidad tipológica mucho mayor que la existente. Desarrollamos cinco o seis tipologías distintas —aunque fundamentalmente trabajábamos con tres familias principales— y luego aparecían casos específicos en la planta puente y en la primera planta, que funcionan de manera distinta.
La reorganización programática parte de un equilibrio continuo entre densidad, superficie y mezcla social. El proyecto mantiene las 98 viviendas originales, pero sustituye la repetición homogénea inicial por una combinación mucho más diversa de apartamentos, desde estudios hasta viviendas de cinco habitaciones.
Lo discutimos mucho con el cliente: si convenía hacer más apartamentos pequeños o menos viviendas más grandes. Finalmente encontramos un equilibrio que mantenía el número original de apartamentos, pero con una mezcla tipológica mucho más adecuada a las necesidades actuales. Hay plantas con seis viviendas, otras con cinco y otras con cuatro.
Fotografía: François Lichtlé

Planta baja. Accesos
La primera planta y el nivel puente concentran además programas específicos vinculados a la infraestructura colectiva y técnica del edificio. En estos niveles aparecen salas polivalentes, locales técnicos y espacios comunitarios asociados a terrazas elevadas.
Tectónica: ¿En la planta puente también hay viviendas?
A229: Sí. En el nivel puente hay tres viviendas, además de dos grandes locales técnicos y una sala polivalente con terraza. Era importante que este nivel no funcionase únicamente como una pieza técnica, sino también como parte activa de la vida del edificio.

Nuevos patios - terrazas de invierno- y ampliacion crujias. Ver PDF
Tectónica: La incorporación de espacios exteriores parece fundamental dentro de la nueva organización de las viviendas.
A229: Sí. Todas las viviendas de dos habitaciones o más tienen un espacio exterior propio. Son como balcones cubiertos, casi pequeñas habitaciones exteriores de unos dos metros y medio por dos metros y medio. En los apartamentos más grandes estos espacios terminan convirtiéndose en una pieza central de la vivienda y ayudan a evitar la sensación de profundidad excesiva o de plantas demasiado cerradas. Normalmente están vinculados a la cocina o a la zona de estar, dependiendo de la tipología.
La ampliación lateral de la torre permite así introducir una nueva capa intermedia entre interior y exterior inexistente en el edificio original. Más que simples terrazas añadidas, estos patios exteriores funcionan como espacios climáticos capaces de mejorar iluminación, ventilación y amplitud espacial dentro de unas plantas muy profundas.

Fotografía: François Lichtlé

Secciónes constructivas horizontal y vertical por terraza - patio cubierto. Ver PDF para Suscriptores con plan Premium.
Tectónica: ¿Las terrazas podían cerrarse?
A229: Inicialmente sí. Habíamos previsto un sistema tipo cortina de vidrio sin perfiles, plegable, pero fue una de las cosas que desaparecieron durante el proceso por cuestiones presupuestarias.
La transformación de las zonas comunes resulta igualmente importante. La antigua torre se organizaba mediante corredores interiores completamente cerrados, sin luz natural ni relación visual con el exterior. La nueva intervención abre esos espacios hacia la ciudad mediante núcleos y circulaciones iluminados naturalmente.
La gran mejora es pasar de un pasillo completamente interior a un espacio abierto hacia el exterior en cada planta, con vistas panorámicas sobre la ciudad. Eso genera también pequeños lugares de encuentro que normalmente no existen en este tipo de torres, donde todo suele ser extremadamente funcional.

Fotografía: Serge Brison

Planta puente. Con las cerchas estructurales.

Fotografía: François Lichtlé
La planta puente y la cubierta incorporan además nuevos espacios colectivos vinculados a programas comunitarios. La sala polivalente del nivel puente se abre sobre una gran terraza elevada y es utilizada por asociaciones vecinales vinculadas al cuidado familiar y apoyo social.
En planta baja, la intervención introduce nuevos espacios comunes y la posibilidad de incorporar pequeños programas comerciales de proximidad, reforzando la relación entre la torre y el barrio.

Fotografía: François Lichtlé

Planta de cubiertas.
Tectónica: Y la cubierta también pasa a ser un espacio compartido.
A229: Sí. Antes no existía ningún espacio comunitario para casi cien viviendas. Nos parecía lógico incorporar lugares comunes también en cubierta. Hubo un momento en que, por cuestiones económicas, la cubierta accesible iba a desaparecer, pero la región de Bruselas insistió en mantenerla porque el proyecto había sido seleccionado como ejemplo de referencia. El problema era que las cargas admisibles sobre los pilotes eran menores de lo previsto, así que acabamos concentrando el peso en dos plataformas concretas: una funciona como grada y la otra como huerto urbano con maceteros alrededor.

Fotografía: François Lichtlé
Tectónica: La obra parece casi una operación de cirugía estructural. ¿Cómo se organiza un proceso así sin comprometer la estabilidad de la torre?
A229: El principio fundamental era no desmontar nunca toda la estructura a la vez. Todo se hace por fases, principalmente por cuestiones de estabilidad frente al viento. Hay algo casi contraintuitivo: la estructura ofrece peor comportamiento cuando queda completamente desnuda que cuando todavía conserva parte de las fachadas, porque el conjunto sigue trabajando de manera más solidaria.
La intervención avanza así mediante una secuencia continua de desmontaje parcial, estabilización y reconstrucción simultánea. Mientras se ejecutan los nuevos núcleos de hormigón y se desmontan progresivamente fachadas y forjados, distintas partes de la torre permanecen en estados constructivos completamente diferentes.
Hubo momentos en los que los ocho primeros niveles ya tenían las nuevas fachadas prefabricadas y las ventanas colocadas, mientras en las plantas intermedias estábamos montando los paneles de CLT y en las superiores seguía todavía la piel original de la torre.
La obra alcanza situaciones estructurales extremadamente delicadas. Para insertar los nuevos núcleos fue necesario eliminar completamente algunos ejes resistentes y suspender temporalmente partes enteras del edificio mediante grandes tirantes colocados en coronación.

Fotografía: François Lichtlé
La estructura metálica funcionaba casi como un mecano: se corta, se añade, se vuelve a colgar. En un momento determinado diecisiete plantas quedaron suspendidas desde la parte superior mientras abríamos el hueco para ejecutar uno de los nuevos núcleos. Incluso hubo que subir una excavadora hasta la última planta para demoler la antigua cubierta de hormigón.
La colocación de los nuevos paneles de CLT exigió además un trabajo de precisión extremadamente alto debido a las deformaciones acumuladas por la estructura existente tras décadas de uso. Toda la torre fue previamente escaneada mediante sistemas 3D para poder fabricar cada pieza con corte numérico específico.

Fotografía: François Lichtlé
Tectónica: Introducir los paneles de CLT dentro de esa estructura metálica debía ser muy complejo.
A229: Sí. Ninguna pieza era exactamente igual porque la estructura existente tampoco lo era. Todo el CLT se cortó con CNC y cada panel iba numerado para una posición concreta. Las piezas tenían unos 3,60 metros de longitud y se colocaban directamente entre las vigas metálicas existentes.
El sistema de uniones debía garantizar simultáneamente estabilidad horizontal, transmisión de cargas y control de las posibles deformaciones internas de las capas del CLT.
Los bulones trabajan sobre todo para el arriostramiento horizontal. Además, incorporamos muchísimos tornillos y fijaciones para evitar posibles aperturas entre capas del CLT. Solo en la estructura utilizaos aproximadamente un millón de tornillos.

Fotografía: François Lichtlé
A229: Uno de los momentos más singulares de la obra fue el montaje de la gran estructura puente superior. Debido a la proximidad del canal, las cerchas metálicas llegaron a obra mediante barcazas y fueron elevadas hasta la coronación de la torre mediante un sistema de doble grúa.
Las piezas llegaban por el canal y se montaban en grupos de tres cerchas. Había una grúa descargando desde la barcaza hasta la calle y otra desde la calle hasta la cubierta. Todo estaba pensado para reducir al máximo el trabajo peligroso en altura.

Fotografía: François Lichtlé
La obra coincidió además con el contexto de crisis global de suministro provocado por la pandemia, las tensiones internacionales sobre la madera y posteriormente la guerra de Ucrania, afectando directamente a la disponibilidad y logística de los materiales.
Tectónica: ¿El fabricante del CLT y de las fachadas prefabricadas era el mismo?
A229: Sí. Y fue especialmente complejo coordinar todo durante el COVID y la crisis internacional de la madera. Había problemas de suministro en toda Europa y una enorme presión sobre el mercado. La logística de obra era extremadamente limitada.

Fotografía: François Lichtlé
Tectónica: La reorganización técnica parece casi tan importante como la propia intervención estructural.
A229: Sí. El edificio funciona según el estándar pasivo definido por la normativa de Bruselas, así que toda la estrategia de instalaciones era fundamental. El interés de repartir los locales técnicos a distintas alturas de la torre era precisamente evitar grandes conductos verticales. Todo funciona mediante ventilación de doble flujo y, como la envolvente está muy aislada, las necesidades de calefacción son mínimas.
En lugar de concentrar todas las instalaciones en cubierta, el proyecto divide técnicamente la torre en distintos sectores mediante locales distribuidos en varias plantas. Esta estrategia permite reducir dimensiones, mantener secciones constantes y simplificar la integración de instalaciones dentro de una estructura extremadamente limitada en altura.
A229: Si hubiéramos colocado toda la maquinaria arriba, habríamos necesitado conductos enormes en las plantas superiores y mínimos en las inferiores. Al repartir los locales técnicos entre la primera planta y el nivel 18, dividimos la torre en tres sectores aproximadamente y conseguimos mantener prácticamente la misma sección de conductos en toda la altura.
Tectónica: ¿Los sistemas funcionan de manera independiente?
A229: Son cuatro unidades en total: dos en la primera planta y dos en la planta 18. Las calderas están en cubierta.
Tectónica: ¿Trabajáis con aerotermia?
A229: No, es un sistema de cogeneración a gas. El proyecto se concibió alrededor de 2010 y entonces todavía era una solución habitual. Hoy probablemente no se podría plantear así, pero aun así el consumo energético del edificio es extremadamente bajo comparado con el estado original.

Fotografía: Serge Brison
Tectónica: La nueva envolvente mantiene una imagen muy abstracta y continua, casi como si la torre siguiese siendo un único volumen metálico.
A229: La precisión geométrica de la envolvente era también una cuestión central del proyecto. La nueva torre debía conservar la abstracción prismática y la lectura monolítica del edificio original pese a la complejidad técnica de la intervención.
Queríamos mantener una fachada completamente lisa y muy alineada, casi como un volumen abstracto. Las ventanas solo se abren en posición de ventilación porque, si abriesen completamente, necesitaríamos carpinterías más grandes y perderíamos altura útil. Además, con el viento que hay en la zona era imposible plantear protecciones exteriores tipo stores.
Tectónica: ¿Todas las fachadas tienen el mismo acabado?
A229: No. Solo una fachada es completamente reflectante, como un espejo, la sur, la que mira hacia el parque. Queríamos intensificar visualmente el verde del entorno. El resto son acabados metalizados lacados. La torre cambia continuamente con el cielo y la luz.
La envolvente mantiene además una extrema precisión geométrica: ventanas alineadas, ausencia de elementos sobresalientes y una lectura continua del volumen original. Incluso las aperturas practicables se limitan a posiciones de ventilación para reducir interferencias con el viento y mantener la compacidad formal de la torre.

Fotografía: François Lichtlé
Más que un ejercicio de actualización técnica, la Torre Brunfaut demuestra cómo la rehabilitación puede convertirse en un proceso de reprogramación integral del edificio moderno, donde estructura, normativa, energía, logística y vida doméstica dejan de entenderse como capas independientes para operar simultáneamente dentro de una misma lógica constructiva.
La relevancia de la intervención ha situado a la Torre Brunfaut dentro del debate europeo contemporáneo sobre la rehabilitación residencial en altura, siendo seleccionada entre las obras nominadas al Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Mies van der Rohe Awards.
El proyecto ha sido además ampliamente difundido por Wallonie-Bruxelles Architectures (WBA), organismo dedicado a la promoción internacional de la arquitectura contemporánea desarrollada en Bélgica francófona, subrayando el carácter ejemplar de una intervención capaz de combinar reutilización estructural, innovación técnica y transformación social dentro de uno de los contextos urbanos más complejos de Bruselas.
Edición a cargo de Diana Maján Quinto y Jose María Marzo
Autoría: Atelier 229 / + Dethier Architecture / con Ney&Partners / + Arcadis Belgium
Localización: Bruxelles (Molenbeek)
Colaboradores: Dirección de obra: Le Logement Molenbeekois; Project Manager Support: At Osborne; Coordinación Seguridad y Salud: Securisan Network; Oficina de control: Socotec Belgium; Consultor acústico: Buildwise
Fotografías: Serge Brison / François Lichtlé
Promotor: Logement Molenbeekois / Propiedad: SLRB-BGHM
Empresa constructora: In Advance
Empresas destacadas:
Editado por:
Publicado: Jun 15, 2026