El Centro de Cuidados y Bienestar para personas mayores y con discapacidad en Paju, Corea del Sur, es una obra singular dentro de la trayectoria de Sol89. El estudio sevillano desarrolla aquí una arquitectura que, si bien carece de 'marca de estilo' —como a ellos mismos les gusta señalar—, posee un profundo trasfondo basado en la sabiduría de la construcción local. Descubrir cómo han llegado a proyectar en Corea del Sur resulta de gran interés desde la propia gestión del estudio, pero también pone de relieve la importancia de los concursos de ideas para impulsar una arquitectura de calidad.

Fotografía: Bojune Kwon
El texto que a continuación aparece en azul procede de una conversación en torno al proyecto, entre María González y Juanjo López de la Cruz de Sol89, con Berta Blasco y José María Marzo, de Tectónica.
Tectónica: ¿Podéis contarnos cómo surge la oportunidad de trabajar en Corea del Sur?
Juanjo López de la Cruz: Contar la historia de algunos proyectos del estudio, incluido este, es contar la historia de la arquitectura de este país, no en términos historiográficos, pero sí de los flujos y las tendencias económicas del mercado de la construcción. El proyecto surge de una manera que tiene una parte azarosa y muy feliz, y otra que es de pura necesidad. La necesidad y el azar se dan la mano en este caso.
Nosotros estamos haciendo tres proyectos en Corea. Este es el primero que acabamos, pero tenemos otros dos en construcción. El concurso del primero fue en 2019, cuando, aunque la década de la crisis parecía acabada, la situación de la arquitectura había cambiado radicalmente con situaciones que ya no van a volver. Una de ellas es que los concursos de ideas han desaparecido. Hay licitaciones, que son subastas de honorarios, donde la baja económica pesa tanto como la propuesta, pero el concurso de ideas como tal ya no existe. Con alguna excepción porque el año pasado hubo uno que tuvimos la suerte de ganar.
La cuestión es que, en aquel momento, teníamos muy poco trabajo.

Plano de situación. Ver PDF
Por otro lado, sucede que allá por 2007, yo había tenido un alumno coreano en primero de Arquitectura en Sevilla, Jongjin Lee. Un alumno muy estudioso e interesado por la arquitectura, que en Corea ya estaba en cuarto de arquitectura, pero que tenía el convencimiento de que la arquitectura española era la mejor del mundo, y por eso decidió venir a España a terminar los estudios, trayendo a su familia con él. Cuando acabó el primer año, María y yo tuvimos una conversación con él y le propusimos que acabara en Madrid, que tuviera contacto con una escuela más grande, con profesores más variados, ya que había hecho ese esfuerzo tan importante. Además de que en Madrid su mujer, economista, tendría más posibilidades de encontrar trabajo.
Cuando finalizó Arquitectura en Madrid, se volvió a Sevilla, entre otras cosas porque, con ese sentido del honor oriental, creía que tenía que saldar una deuda con nosotros y proponía trabajar en el estudio gratuitamente. Por supuesto, no lo aceptamos, pero María tuvo una reacción muy rápida e inteligente, y le dijo que, si surgía un concurso interesante en Corea del Sur, nos buscara un socio allí y lo hacíamos juntos.
Y así fue. A los seis o siete meses Jongjin Lee volvió con una carpeta debajo del brazo: el concurso de un Centro para Mayores en una ciudad al norte de Corea del Sur, Paju. Además, nos comenta que tiene allí un antiguo colega con el que había trabajado, que había montado un estudio pequeñito y estaría dispuesto a ser socio local, una figura muy necesaria para poder hacer un concurso de este tipo.
La cuestión es que hicimos el concurso y salió bien. Le experiencia nos dejó muy satisfechos. El concurso se entregaba de una forma muy particular porque, como también sucede en Suiza, no dejaban entregar renders; los dibujos tenían que ser solo de línea. Pero lo interesante es que era un concurso con jurado, donde no se discutían los honorarios de los arquitectos; se tiene que asumir un porcentaje de PEM, de presupuesto de ejecución material, porque es un edificio público, pero tú no entrabas a discutir tus honorarios. Era un concurso de un equipamiento público sencillo: un centro para personas mayores y con discapacidad, pero situado en un sitio muy atractivo y con unas condiciones tan interesantes que tiramos para adelante y tuvimos la suerte de ganarlo.
Después nos hemos presentado a tres concursos más; dos los hemos ganado y en otro hemos quedado segundos. Y ahora os cuento por qué tanta eficacia.

Fotografía: Bojune Kwon
El país está viviendo un momento que nosotros establecimos una analogía muy clara con la España de los 80. Corea del Sur fue devastada en la Guerra Civil de 1950, quedó arrasada completamente, y todos sus gobiernos, hasta principios de los años 90, eran gobiernos pseudodemocráticos muy vigilados por los Estados Unidos, donde los presidentes de la República eran casi siempre militares. Era una democracia vigilada y un tanto contenida. Pero en el 90, finalmente llegan ya una democracia plena, completamente garantista, una democracia asimilable a las occidentales. Ellos, vía Estados Unidos, están bajo el paraguas del FMI, el Fondo Monetario Internacional, de modo que todos sus expedientes y toda la forma de gestionar los recursos públicos es idéntica a la española. A toda esta consolidación de los valores democráticos y de las libertades sociales, se une la eclosión tecnológica de los 90, que genera mucho dinero. Es decir, es un país que tenía la necesidad de muchos equipamientos que construir y por fin tenía la democracia que permitía expedientes más transparentes, más limpios, y el dinero para hacerlo. A todo ello se suma una cuarta característica muy importante: todavía cree en los arquitectos.
En esa coyuntura surgen muchísimos concursos. Nosotros nos vamos presentando y jugamos con una carta a nuestro favor que es la formación del arquitecto español, que está por encima de la coreana a todos los niveles: de solvencia técnica, de capacidad de abordar problemas complejos que atañen no solo a los programas funcionales de un edificio, sino también a las situaciones urbanas –esto último fue muy valorado en los cuatro proyectos–, así como la calidad gráfica.
Los cuatro proyectos, sobre todo los tres que estamos construyendo, comparten una vocación urbana que allí fue muy valorada explícitamente por los tres jurados en el acta. En Corea del Sur han perdido una cierta cultura de la construcción por la reconstrucción tan urgente que hubo en el país. El hecho de que un edificio se convierta en un edificio hueco que se atraviesa para entrar a un parque, o en otro caso que gestione las escalas entre un puerto industrial —donde estamos construyendo— y un equipamiento público de personas, generando también un espacio público; que un edificio se dé a la ciudad, que no sea solamente un contenedor estanco, es bastante especial.

Axonometría. Programa de usos. Ver PDF
María González: Luego hay una cosa que llama la atención en Corea del Sur y es que hay dos mundos muy diferentes. Allí está trabajando grandes estudios: Siza, Herzog & De Meuron, Chipperfield... con edificios espectaculares, que son de propiedad privada; pero en el ámbito público no pasa eso porque Corea del Sur no deja de ser casi una isla pequeña – es un poquito más grande que Andalucía– con muy poca materia prima y con una industria de la construcción propia muy poco desarrollada. Todo se importa, pero cuando haces un concurso público, te obligan a que, si hay una marca coreana, se utilice, aunque exista el modelo que tu prescribes. Esto limita mucho porque las soluciones que te ofrecen son muy básicas.
JLC: Eso ha determinado mucho los tres proyectos que estamos construyendo. Pero también que nosotros, en nuestro ámbito andaluz estamos muy apegados a la obra, al artesano, al industrial, y trabajamos mucho con ellos. La coyuntura de tener que trabajar a distancia, delegando mucho, nos hizo que, desde el proyecto, propusimos una forma de construir bastante seca, donde básicamente los proyectos son estructura e instalaciones.
La estructura tiene un protagonismo muy importante en la concepción de los espacios, y las instalaciones muchas veces son vistas. Un edificio bien replanteado tenía más posibilidades de éxito que uno que necesitara de mucho detalle, que a distancia temíamos que no fuera a ser como nosotros querríamos.

Croquis de la solución planteada.
MG: Luego, hay algo que va a contracorriente de los tiempos: la utilización del hormigón visto.
En Corea del Sur, para controlar los costes y la materia prima, el gobierno, a principios de año, hace una subasta de todo el hormigón que se va a consumir en obra pública para fijar el precio. Entonces, en un concurso público, te prima si utilizas hormigón. Por otro lado, para nosotros ha sido un gusto porque nunca hemos trabajado tan bien haciendo hormigón.
JLC: Esta es una obra pública que podría ser asimilable a un centro de día en Madrid o en Sevilla, y el hormigón está muy bien trabajado, mucho mejor que si lo hubiéramos hecho aquí. En Corea del Sur realmente el hormigón es la materia básica y está mucho más desarrollada. Sin embargo, acero no tienen por su condición insular, y madera sí que hay, los bosques coreanos son muy impresionantes, pero no tienen la industria todavía desarrollada.
Hasta los noventa era un país bastante paupérrimo. La tecnología digital y los aires acondicionados son su mayor motor económico.

Fotografía: Bojune Kwon
MG: Y es un país que se está diversificando. El segundo concurso que ganamos, por ejemplo, son unas antiguas instalaciones militares en el puerto de Busán, el mayor puerto de todo Corea del Sur, que se transforma en un edificio para el desarrollo, venta, innovación y reparación de industria náutica de recreo. Y el cuarto edificio, que fue el que quedamos segundos, era un centro de desarrollo de semillas en los campos de arroz. Un megacomplejo brutal de investigación y desarrollo. Están abriendo camino en muchas áreas. Ese tipo de programa aquí en España y desde lo público no se ve.

Planta baja. Planta acceso. Ver PDF
JLC: Y la otra parte, para acabar de hablaros de cuestiones peculiares, son las condiciones de trabajo. Allí, tal como ganas el concurso, a las dos semanas firmas el contrato y ya estás trabajando. Pero es que, en cuanto firmas el contrato, te pagan el 40% de los honorarios para que puedas afrontar la redacción del proyecto de ejecución con solvencia y tranquilidad.
MG: También hay otra cosa que está bien: tú contratas o subcontratas las eléctricas, la mecánica, etcétera y se lo comunicas al Gobierno, y esa subcontrata que tú has elegido contrata directamente con el Gobierno. Ellos tienen responsabilidad sobre su trabajo directamente.

Fotografía: Bojune Kwon
JLC: En algunas cosas son mucho más avanzados que nosotros, sobre todo en cuestiones de gestión del cliente y del trato al profesional. Tienen esa condición peculiar de que la construcción es un poco primitiva, pero ese primitivismo nos ha venido bien porque nos ha permitido hacer edificios muy secos, que también nos apetecía.
MG: Pero no todo es ideal, ¿eh? En este edificio se fue una constructora, tuvo que venir otra… Tampoco es el paraíso y sabemos de casos con direcciones, digamos, mixtas que no han salido bien.
JLC: Nosotros hemos tenido la particularidad, que nos ha beneficiado, de que Jongjin Lee, ha estado en nuestro estudio en Sevilla los siete años que ha durado la redacción de los proyectos de ejecución y el comienzo de las obras, los que estaban en Seúl eran Woodrock. Esa ha sido la ventaja: que contábamos con un coreano absolutamente conocedor del castellano y del coreano, y de la cultura coreana, en el estudio. Ahora se ha vuelto a Seúl. Gracias al prestigio de estos concursos, salió una plaza en una escuela de arquitectura de Seúl, y la sacó. Por otro lado, Woodrock, el estudio local, ha sido fundamental porque las reuniones de supervisión con el Ayuntamiento y las reuniones directas con las subcontratas, la búsqueda de marcas viables y demás, las han hecho ellos.

Fotografía: Bojune Kwon
T: Y ya entrando a tratar la obra, ¿el planteamiento de que en vez de dos edificios fuera uno fue inmediato?
JLC: Un concurso es la respuesta rápida a una pregunta que llevas mucho tiempo pensando. Quizá una de las pocas cosas buenas de la edad es que ahora los concursos los hacemos con mucha más soltura, porque tenemos un bagaje de veinticinco años pensando. La vocación de que los edificios sean atravesables, de los espacios intermedios, de que las cosas no sean ni dentro ni fuera, ni públicas ni privadas, sino que haya una cierta ambigüedad; no siendo un estudio de estilo, y que se nos pueda reconocer por un lenguaje único, sí que es algo que acompaña a toda nuestra arquitectura. Esto está en el centro de congresos que hicimos en Ayamonte, en la guardería, en las propias viviendas; siempre hay una voluntad de ceder algo a lo público. Los tres edificios de Corea del Sur tienen algo de eso.

Plantas primera, segunda (cubiertas) y planta sótano. Ver PDF
MG: El concurso te dejaba la opción de hacer dos edificios separados o unirlos. A nosotros nos parece que en una periferia tan dispar como esa, si no hacemos un edificio que tuviese una cierta identidad, al final acabamos disolviéndonos en ese no lugar. La única condición bonita era que está en un parque periurbano donde se salpican una serie de equipamientos muy dispersos; nosotros tenemos una iglesia al lado y un campo de fútbol enfrente. En aquel momento, el parque no estaba todavía muy desarrollado, y nos parecía que meter el parque dentro del edificio era una oportunidad muy bonita y que, incluso, el edificio fuese casi una puerta para el parque. Y esto ha funcionado bien. También porque en Corea del Sur te obligan, como en muchos países, a trabajar con un paisajista. Los paisajistas con los que trabajamos son estupendos y se ha logrado que cuando se ha acabado el edificio ya están los árboles crecidos. El día antes estaban quitando las grúas, al día siguiente estaban los árboles allí plantados.

Planta de ajardinamiento y plantación árboles.

Fotografía: Bojune Kwon
JLC: Con esa idea que dice María de que la voluntad de que el parque atraviese el edificio, teníamos muy claro que el patio debía tener un terreno vegetal perfectamente competente, que filtrara agua, para que dentro de nada fuera un bosque, porque la climatología que tienen hace que la vegetación crezca muy exuberantemente. Incluso la planta de aparcamiento preserva la proyección del patio como terreno vegetal, no ocupa esa zona.
MG: De hecho, eso nos costó muchísimo porque había que meter toda la dotación de plazas de aparcamiento eliminando el corazón. Pero bueno, eso se defendió y creo que ha sido uno de los aciertos porque los árboles van a ser de mucho porte.
JLC: En la obra hay un momento donde un trozo del parque que ocupaba el solar se queda dentro de la obra. Es esa foto tan curiosa que parece una montaña dentro de la obra. La clave era que el patio fuera filtrante, que fuera un segmento de parque introducido dentro del edificio, no que hubiera debajo un aparcamiento que limitara las posibilidades vegetales del patio.

Fotografía: Kakao Talk
T: En la memoria mencionáis el madang como referencia. ¿Es una tipología que os ha servido de base para el patio?
JLC: No deja de ser una interpretación. Hay que tener cuidado con eso de desembarcar en contextos culturales ajenos al tuyo e intentar apropiarte de conceptos que son muy alejados. Nosotros no decimos que sea un madang en su literalidad. Lo que sí decimos es que existen, y esto es de nuevo una inquietud nuestra que viene de lejos, invariantes tipológicas y culturales que curiosamente se repiten, aunque sea con otras expresiones arquitectónicas en diversas latitudes y contextos culturales. El madang no deja de ser un patio que en determinado momento se convierte en un lugar público, se convierte en plaza más que en patio. Eso pasa también, por ejemplo, en los corrales de vecinos sevillanos, que eran patios privativos, pero que a veces se abrían y había una verbena, por ejemplo. Con otra expresión arquitectónica, evidentemente, pero esa idea existe en la cultura popular coreana.

Secciones. Ver PDF

Fotografía: Bojune Kwon
MG: Jongjin es un estudioso de la arquitectura e investiga todas estas referencias. Por ejemplo, en el cuarto concurso, en el Centro de Investigaciones Agrícolas, recurríamos a una tipología como de cortijo andaluz, porque funcionaban bien con los diferentes patios, cada uno específico, acotado. Jongjin empezó a investigar y encontró que hay una tipología agrícola que es igual que el cortijo andaluz. El arroz necesita unas zonas de secado muy amplias, que al mismo tiempo tienen que estar muy protegidas para que el viento no se lleve el grano y la cascarilla. Era muy bonito ver cómo hay tipologías que trascienden de lo específico y son universales.
JLC: Pero esta es la reflexión teórica, está claro. El patio sale porque nos pareció que tenía que haber un patio por la conexión con el parque, pero es verdad que al final uno encuentra esa resonancia.

Fotografía: Bojune Kwon
T: En el proyecto habéis definido una trama para la estructura de 8x8 m y para la fachada una modulación que se aplica tanto a carpinterías como a la envolvente metálica. ¿Esta estrategia la demandaba el proyecto o es algo que habitualmente planteáis en las obras?
JLC: En realidad, como es un programa muy fragmentado, porque no olvidemos que es un lugar asistencial que tiene que tener muchos despachos y salas, y ya tenemos experiencia de cómo ese tipo de distribuciones son efímeras y acaban cambiando, incluso durante el desarrollo del proyecto, teníamos bastante claro que queríamos una estructura isótropa. En este caso es una estructura muy medida por la dimensión de los aparcamientos, siete y medio libre, por lo tanto, ocho metros de luz. Hay una estructura isótropa de 8x8 que resuelve las plantas en general, excepto en tres ámbitos que funcionan como tres vacíos: las dos cajas de los auditorios y el propio vacío del patio. Es una trama óptima para cuando el día de mañana se cambie un tabique y fácilmente genere un despacho más circulación, una sala ya más mediana...

Maquetas de espacios interiores y estructura.

Fotografía: Bojune Kwon

Detalles mamparas vidrio. Ver PDF
MG: Y todo lo demás, las carpinterías, el módulo de la fachada, tiene que ver con el control de algo que no íbamos a poder controlar a distancia: Todas las carpinterías de aluminio interiores ya sean fijas o abatibles, y todas las bandejas de aluminio perforadas curvas, miden lo mismo: 1 metro. Hay tres modelos en todo el proyecto: una sola bandeja de aluminio, que recorre todo el edificio, y dos carpinterías, una fija y una abatible, que se repiten en todo el edificio.
1 metro es la cuerda del arco de la chapa de aluminio del módulo, y que en proyección coincide con las carpinterías interiores.


Sección constructiva, alzado y axonometría. Ver leyenda y PDF para Suscriptores Premium.
JLC: Se trata de conseguir controlar el presupuesto, que esté más aquilatado, repitiendo muchas veces el mismo elemento.
Y hay una anécdota bonita: como el edificio, por intentar que fuera sensible a esta condición de esquina y del parque, tiene esas concavidades en el perímetro de la fachada, hubo un problema matemático que nos tuvo que ayudar mi padre, catedrático de matemáticas, a resolverlo. Todas las curvas que hay en el edificio son arcos de longitud de circunferencia múltiplo de 1m y había que resolver que dos curvas se intersección en justo en el punto en el que ambos trazos de circunferencia, ambos arcos de circunferencia, sean múltiplos de 1m. Lo resolvimos algebraicamente, no geométricamente.
En este caso, varios arcos de circunferencia que se tienen que acabar cerrando y todos esos arcos tienen que ser múltiplos de 1metro para que la carpintería siempre sea igual. De esta manera garantizamos que la pieza fuera única, y la solución ha sido asumible para un presupuesto que era ajustado.

Fotografía: Bojune Kwon
MG: Y después había otra ecuación que era la longitud de chapa máxima que teníamos para partir de ahí hacer el arco de chapa curvada.
JLC: La dimensión, total incluía las solapas de 12,5 cm para colgar de las costillas de acero. Por combinación de esas piezas, que son todas idénticas, se consiguen desarrollos de fachada en curva de mayor o menor longitud.
Al final es un viejo truco que Sota también utilizaba, que consiste en reducir mucho los elementos y, combinándolos, conseguir una sintaxis un poco más compleja. Pero al final, forzados por ese temor a no poder controlar la ejecución en la distancia, hemos conseguido lo que a veces aquí no conseguimos, que es tener muy pocos detalles constructivos.

Axonometría y leyenda de elementos y materiales. Ver leyenda y PDF para Suscriptores Premium.

Fotografía: Bojune Kwon
T: Y en cuanto al funcionamiento del edifico la rampa es un elemento al que habéis dado mucha visibilidad.
MG: Sí, une dos porches, arriba y abajo, que son como la charnela de unión de los dos edificios.
T: ¿El acceso es a través del patio?
JLC: Sí, la rampa arranca en el primer porche y desde ahí ya se puede entrar a los ámbitos más públicos de planta baja de ambos programas. Y subiendo por la rampa, se llega a un segundo porche, que también enlaza con los otros ámbitos más públicos, pero en planta primera. También hay que decir que, en Corea del Sur, la normativa de accesibilidad universal tiene grados, como lo de las lavadoras y el ahorro energético, que tiene un A+, A++. Según el programa, tiene una exigencia mayor o menor de cumplimiento de la normativa de accesibilidad. Como este era un edificio dedicado a personas mayores con discapacidad, nos pedían el máximo. Todo tiene que ser accesible universalmente. Por eso, la rampa, que tiene una clara resonancia de Sverre Fehn, arranca desde el propio patio. Y en la parte que es específicamente de discapacitados, hay otra rampa interior que comunica las distintas plantas y que se sitúa en un núcleo de comunicaciones vertical, muy alargado, donde se incluyen también los aseos. De modo que ahí, aunque no hubiera ascensores, todo el mundo podría llegar a todos los sitios, ya sea por dentro o por fuera, que es lo que queríamos también, que el patio no fuera un lugar exclusivamente contemplativo, sino que también fuera un sitio de tránsito, con actividad.

Fotografía: Bojune Kwon

Alzados. Ver PDF
T: Además de esa imagen de Sverre Fehn ¿Tenéis otras referencias en esta obra?
JLC: Borges decía de él mismo, que mejor que un escritor era un gran lector, y a nosotros nos pasa igual. Buenos arquitectos no sé si seremos, pero que nos encanta la arquitectura y estudiarla, no hay duda. Y estudiarla no en el ámbito académico sino para disfrutarla. Sverre Fehn fue un arquitecto que me interesó muchísimo hace veintitantos años, lo que supuso un viaje y un libro que escribí, editado por Lampreave (El dibujo del mundo, 2014). Siempre ha estado presente, porque en esta condición periférica norte-sur, con nosotros en un extremo de Europa y él en otro, se dan ciertas concomitancias. Cada uno con su cultura y tecnología, pero es un arquitecto que sentimos muy cercano.

Fotografía: Bojune Kwon
Más allá del éxito del pabellón de los países nórdicos en Venecia, trabajó en un equipamiento muy pequeño, sometido a la coyuntura y tecnología de su lugar. Y el edificio de Hamar, de donde sale la rampa, es fascinante. Desde mi punto de vista, es el edificio que inaugura una nueva sensibilidad en la intervención en patrimonio que ha calado desde entonces. Es el dejar los edificios crudos, casi ruskiniano, en lugar de reconstruir como Viollet-le-Duc. El primer moderno en hacerlo es él, en Hamar. También Scarpa, que era más amanerado, o Franco Albini, quizá en Italia, pero que representaba la cultura italiana. Él, como vikingo, y Noruega era un país humilde en aquel entonces, lo hace de una manera muy seca y dura. La visita de ese edificio es fascinante.

Fotografía: Kakao Talk
La rampa es muy emocionante porque incardina muy bien con nuestra pretensión de que lo público se estire y se dilate hasta entrar en el corazón de lo privado de un edificio. Es un elemento de transición, muy lecorbuseriana. Este mundo tiene mucho que ver con cómo lo público y lo privado se diluyen. No hay una frontera clara entre ambos.
Y como en este proyecto tenemos la obligación normativa de que todo sea completamente accesible, necesitamos una rampa con mucho desarrollo. A eso se suma que en Corea del Sur se trabaja mejor con hormigón, por lo tanto, se hace de hormigón, como un pequeño guiño a uno de nuestros santones.
Cuando uno trabaja fuera, o al menos nosotros lo hemos sentido así, para no sentirnos huérfanos, hemos recurrido a ciertos arraigos. Y lo bonito fue que, al visitar el edificio ya acabado por primera vez, lo sentimos como nuestro. Temíamos llegar y sentir que era una especie de remedo o caricatura de nuestra arquitectura. Pero no fue así. La alegría fue que nos sentimos muy representados por el tono de lo que vimos allí. También hay guiños dimensionales, como que el patio tiene las dimensiones del claustro renacentista del convento de San Jerónimo de Sevilla.

Superposición del Claustro del Monasterio de San Juan de Sevilla sobre el patio central del Centro de Cuidados y Bienestar y el encaje que se produce entre ambos.
MG: Pero no lo buscamos, sino que muchas veces comparamos espacios cuya escala y funcionamiento conocemos y empezamos a solaparlos. Dio la casualidad que, al superponer el patio de San Jerónimo, medía lo mismo. Son situaciones que surgen al intentar arropar el proyecto con tu cultura e intereses.

Fotografía: Bojune Kwon
T: ¿Y se accede a la planta de cubierta?
JLC: Hay dos pabellones que son las administraciones de sendos edificios con un ámbito inmediato de cubierta vegetal, relacionado con la mirada directa desde la ventana. Toda la parte pública programática está más volcada hacia el patio y es más accesible porque se desarrolla solo en dos plantas (baja y primera). Las dos partes de administración ya no están sometidas a esas necesidades, aunque la rampa llega hasta el interior de arriba del todo. Y luego hay un requerimiento altísimo de placas solares. Esto domina mucho la cubierta, excepto los ámbitos frontales de las ventanas, que son los que corresponden a la cubierta vegetal que he mencionado.

Fotografía: Bojune Kwon
T: Paju es una ciudad justo en la frontera con Corea del Norte. ¿Afecta esa cercanía a la vida en la ciudad?
MG: Sorprende porque me imaginaba que la frontera con Corea del Norte sería como una muralla. Pero no, es un bosque con letreros de no pasar porque es zona minada.
JLC: La cercanía si ha tenido una consecuencia en el envejecimiento de la población. Paju fue completamente arrasada en 1950. Para su reconstrucción se montó un campamento enorme de familiares de coreanos que se habían quedado en Corea del Norte. Todos los coreanos que tenían esa coyuntura iban a esa ciudad porque era la que estaba en la frontera, esperando que en algún momento se pudieran reunir. Eso nunca pasó, pero el campamento duró tanto que esas familias se establecieron definitivamente en Paju. Muchas de esas familias envejecidas que se quedaron allí son la razón de la gran población mayor de Paju, y por eso este centro es relevante.
Autoría: Sol89 / María González y Juanjo López de la Cruz con Jongjin Lee + Woodrock Architects
Localización: Paju. Corea del Sur
Colaboradores: Cristóbal Galocha, Elena González y María Luisa Benítez (Arquitectos equipo Sol89); Consultora de estructuras: Sen Structure Research Institute; Consultora de instalaciones: Bumchang Engineering; Paisajismo: Design Studio Loi; Infografía: Treceuve Render Team
Fotografías: Bojune Kwon
Promotor: Paju City Government
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Publicado: May 11, 2026