La incorporación de la madera a la arquitectura contemporánea ha experimentado un crecimiento sostenido, tanto en estructuras como en revestimientos, fachadas, celosías y pérgolas. Sin embargo, su utilización exige considerar una propiedad inherente al material: es higroscópica y anisótropa, por lo que su comportamiento está directamente condicionado por las variaciones de humedad y temperatura.
En exteriores, la interacción con el entorno se intensifica. La alternancia entre lluvia, humedad, radiación solar, frío y saltos térmicos genera ciclos continuos de humectación y secado. Por ello, su protección requiere un planteamiento integral que sume diseño constructivo, selección del material, control de la humedad, acabado superficial y estrategia de mantenimiento.

El contenido de humedad de la madera busca siempre el equilibrio dinámico con el ambiente, lo que provoca constantes cambios dimensionales. Debido a su estructura anatómica anisótropa, la madera se hincha y se contrae de forma desigual, siendo estos movimientos considerablemente mayores en las direcciones tangencial y radial que en la longitudinal.
En elementos exteriores, los sucesivos ciclos de humectación y secado pueden derivar en:
Las bajas temperaturas por sí solas no constituyen el principal factor de deterioro. El mayor riesgo proviene de la combinación cíclica de lluvia, absorción de agua, heladas, radiación solar y secado rápido, sumado a los gradientes térmicos entre zonas soleadas y en sombra dentro de una misma pieza.

Antes de aplicar cualquier tratamiento superficial, la solución arquitectónica debe reducir la exposición al agua, favoreciendo su evacuación y posterior secado. Esta "protección constructiva" abarca criterios esenciales:
El acabado superficial actúa como una segunda barrera de protección, complementaria al diseño constructivo y nunca como un sustituto de una adecuada resolución técnica.
A diferencia de los barnices o esmaltes rígidos que forman película y terminan agrietándose por los movimientos de la madera, los lasures al agua penetran en el soporte manteniendo la flexibilidad y la porosidad. Su objetivo no es aislar completamente la madera, sino regular su contenido de humedad.
Entre sus principales ventajas destacan:

Incluso el lasur de mayores prestaciones fallará si se aplica sobre un soporte inadecuado. La madera debe estar limpia, seca y con un contenido de humedad controlado. Se debe prestar especial atención al sellado de las testas debido a su elevada capacidad de absorción por capilaridad.
Asimismo, la durabilidad debe entenderse como un proceso continuo. Un programa de mantenimiento preventivo mediante inspecciones periódicas permite detectar precozmente la pérdida de color o la pérdida de hidrofugación, interviniendo antes de que la madera sufra daños estructurales o biomecánicos.

La elección del sistema de protección debe responder a las características de la madera, su orientación y las condiciones de exposición previstas. En este sentido, Cedria cuenta con diferentes soluciones, todas ellas en base agua, desarrolladas para adaptarse a las particularidades de cada aplicación.
Para maderas coníferas y frondosas, Dekor Lasur constituye una de las soluciones de referencia de Cedria. Su formulación está orientada a la protección y decoración de este tipo de maderas en exterior, manteniendo la expresión natural del soporte y facilitando su integración en diferentes soluciones arquitectónicas.
Cuando se trabaja con maderas tropicales, especialmente habituales en determinadas situaciones, las condiciones de exposición y la propia naturaleza del soporte requieren planteamientos específicos. En este ámbito, Nano Tarimas y Nano Lasur 71 incorporan tecnología basada en la nanotecnología y han sido desarrollados para responder a las necesidades de la madera tropical en función de su disposición: Nano Tarimas para aplicaciones horizontales y Nano Lasur 71 para aplicaciones verticales.
En situaciones de exposición solar especialmente exigente, los sistemas incoloros pueden utilizarse como una herramienta complementaria dentro de la estrategia de protección. Sol Lasur y Barni Sol están concebidos para reforzar la protección de la madera manteniendo la intensidad del color proporcionada ya por el lasur pigmentado.
Cuando el proyecto incorpora criterios ambientales como parte de la selección de materiales, Nature Lasur Ecológico ofrece una alternativa específica para la protección de todo tipo de maderas. Fue el primer lasur en conseguir en España la Etiqueta Ecolabel, incorporando así un criterio ambiental certificado a la protección y decoración de la madera.
De este modo, la elección del lasur puede integrarse desde la fase de proyecto dentro de una estrategia global de durabilidad, considerando conjuntamente especie de madera, orientación, nivel de exposición, acabado previsto, criterios ambientales y mantenimiento.
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