JUNG es una empresa inspiradora. Desde antes de 1912, cuando Albrecht Jung la fundara, este ingeniero alemán ya era un curioso observador de su entorno y de las necesidades que surgían en la vida diaria.
Todo comenzó con un interruptor más eficaz, «con un recorrido de maniobra muy corto», al que generación tras generación se han ido añadiendo nuevas capas de progreso, tanto técnico como de diseño. Ejemplo de ello es el interruptor LS 990, lanzado al mercado en 1968 y que a día de hoy sigue gozando de gran éxito, o la incorporación de las exigencias tecnológicas que la arquitectura contemporánea demanda: control de persianas, sistemas de seguridad, sensores, radiofrecuencia, KNX y monitorización de energía.
Con este bagaje histórico, y conscientes de que para saber responder a las necesidades futuras se debe estar muy cerca de la actualidad, JUNG organiza, desde hace veinte años y a lo largo del año, una serie de debates casuales entre expertos que ofrecen reflexiones de gran interés.
El último de estos debates —JUNG Architecture Talks— ha tenido lugar en Valencia bajo el título «Diseñando lo invisible: cuando la tecnología se convierte en calidad espacial».

En este encuentro participaron tres arquitectos de destacados perfiles: Mohammed Adib, de Dewan Architects + Engineers (con sede en Abu Dhabi y oficinas en Egipto y Vietnam); Juan Pedro Romera, de ERRE Arquitectura (estudio con sede en Valencia atento al detalle, responsable de grandes infraestructuras y autor del Roig Arena, espacio donde tuvo lugar el debate); y el arquitecto y diseñador internacional Ramón Esteve.
Los ponentes exploraron cómo la última tecnología se integra actualmente en la arquitectura de alta calidad, moldeando sutilmente la atmósfera, el confort y la calidad espacial. La velada fue moderada por el arquitecto Iván Blasi, director del Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea - Premios Mies van der Rohe (Eumies Awards).
En la primera intervención, Mohammed Adib comentó algunos de sus proyectos internacionales, destacando cómo todos combinan innovación, contexto cultural y precisión técnica, colocando al ser humano en el centro de una arquitectura donde la atmósfera, la funcionalidad y la identidad son elementos fundamentales. En relación con la temática «Diseñando lo invisible», explicó cómo los diferentes equipos que forman parte de sus estudios de arquitectura hacen uso de distintos sistemas de inteligencia artificial para agilizar los procesos de diseño y revisión.
Seguidamente, Juan Pedro Romera, del estudio valenciano ERRE Arquitectura —conocido por su lenguaje arquitectónico claro, su materialidad contemporánea y su enfoque sensible del espacio y la identidad—, expuso asimismo su experiencia en investigación urbana y en la integración de la tecnología en los espacios.
«Creamos espacios que conectan a las personas» es uno de los lemas de ERRE Arquitectura. Juan Pedro presentó cómo la tecnología puede aplicarse a distintos tipos de edificios, ya sean hoteles históricos, museos o estadios, para mejorar la experiencia, la atmósfera y la funcionalidad. Su visión refleja una arquitectura contemporánea que integra soluciones tecnológicas, sostenibilidad y contexto social.
Posteriormente, el arquitecto y diseñador de renombre internacional Ramón Esteve explicó la conexión armoniosa entre arquitectura, diseño de interiores y diseño de producto. Según Esteve, «la arquitectura es la expresión de ideas en el espacio, donde la calidad de la materia se transforma mediante su interacción con la luz, creando un orden y una proporción que definen los lugares habitables. Es a través de nuestras vidas que la arquitectura adquiere significado, reflejando nuestras necesidades y aspiraciones». Y, en ocasiones, esas necesidades van más allá de lo material. En relación con esto último, y tomando como ejemplo algunos de sus proyectos hospitalarios más destacados, reflexionó sobre el papel fundamental de la tecnología en la creación de entornos hospitalarios más amables, eficientes y centrados en las personas.
Tras las ponencias, los tres participantes mantuvieron un coloquio y respondieron preguntas directas del público que generó interesantes reflexiones sobre los retos que afronta actualmente el mundo de la arquitectura.
Entre ellos, destacó el debate en torno a la inteligencia artificial. Los tres ponentes coincidieron en que la IA debe entenderse como una herramienta al servicio de la arquitectura, que puede contribuir a enriquecer los procesos de diseño y gestión, pero que en ningún caso puede reemplazar la creatividad, el criterio profesional y la sensibilidad humana.

En 2026 todavía quedan por celebrarse nuevos JUNG Architecture Talks, cuyos temas adelantan el gran interés del contenido que generarán:
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Publicado: Jul 12, 2026